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Cupido también se equivoca…

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El coste de elegir mal

De acuerdo a los datos recogidos por el Servicio de Estadística del Consejo General del Poder Judicial, el número de demandas de disolución matrimonial iniciadas en el primer trimestre del 2014 en España aumentaron en un 11,3% respecto al mismo período del año anterior. Los mismos datos indican que los divorcios consensuados se incrementaron un 13,8 % y los contenciosos subieron un 7,9 %. Subieron también las separaciones: un 13,3 % las de mutuo acuerdo y un 4,9 % las contenciosas. Estas cifras ponen de relieve la hipótesis acerca de la existencia de causalidad entre la capacidad adquisitiva y el inicio de la  tramitación legal de los divorcios. Entre 2007 y 2011 -en plena crisis económica- los  divorcios se mantuvieron relativamente estables, tendencia que se revierte a partir del  año 2011.

Más allá de validar la hipótesis anterior, lo cual requeriría algún tipo de análisis econométrico, en este tercer post me referiré a algo indudable como lo es el coste del divorcio, y por supuesto dada la naturaleza de esta sección, específicamente al coste económico (asumo obviamente que existen costes tanto o más importantes como el coste emocional y el psicológico).

Un punto de partida de la discusión acerca de la dimensión económica de los divorcios es que  los expertos señalan que los hombres son los que se llevan la peor parte en la gran mayoría de los casos, donde la mujer se queda en el domicilio conyugal y es él quien debe marcharse, encargarse de los gastos de su antiguo hogar y de la manutención de los hijos. El segundo punto a considerar, y en el que están de acuerdo los expertos, es que es difícil determinar el coste exacto de un divorcio porque cada pareja es distinta y depende de los ingresos de los progenitores, el nivel socio-económico de la familia, el número de hijos, el tipo de divorcio, etc. Por esta razón se recurre a casos representativos como ejemplo ilustrativo, que es lo que haré para presentar una cifra aproximada.

Entre los costes que deben asumir cada una de las partes está el 50% del proceso legal de divorcio (honorarios de abogado y procurador) que se ubicarían en una rango que va desde los 200 a 300 euros (divorcio exprés) hasta los 450 a 600 euros (abogado tradicional).  Si el divorcio fuera contencioso la cifra total a pagar entre las partes puede ascender a los 1.200-1.300 euros. A esto se le debe agregar el coste de la hipoteca, suponiendo la compra de una casa  que le quedan por pagar 15 años a una razón de 600 euros al mes, de 300 euros para cada una de las partes.  Cuando existen niños el padre debe disponer normalmente del 12,5% de su sueldo por hijo para la pensión de alimentos que cubra sus necesidades básicas  (comida, vivienda, ropa, colegio, farmacia, libros, material escolar, matrículas, etc.). Así, un padre con un sueldo de 2.000 euros al mes con dos hijos debería entregar cerca de 500 euros como pensión por sus dos hijos. A esto se debe agregar el 50% de los gastos extraordinarios de sus hijos cuando éstos se produzcan (por ejemplo ir al dentista, clases extra escolares, etc.).

Asumiendo el caso típico donde el hombre se va del hogar conyugal y debe alquilar un nuevo piso acondicionado para recibir a sus hijos (no vuelve a un piso de soltero), con los consumos habituales que eso conlleva, gastaría cerca de 700 euros al mes. Entonces un padre de dos niños con un sueldo de 2.000 euros al mes que paga la mitad de la hipoteca de su antiguo hogar (300 euros), la pensión  de sus hijos ya calculada (500 euros) y los gastos de su nuevo hogar (700 euros), debe desembolsar 1.500 euros en total al mes, quedando a su disposición sólo 500 euros con los cuales debe sortear sus propios gastos (manutención, vestirse, transporte, etc.).

Aunque estos cálculos toman como referencia los gastos que recaen en el marido, lo que se observa en la mayoría de los casos es que la pérdida de poder adquisitivo la sufren ambas partes. Además, cada día es más frecuente en los acuerdos de divorcio los sistemas de custodia compartida donde los gastos en el cuidado de los niños son más equitativos al depender del tiempo que pasen los niños en la casa de cada uno de los padres.

Sin duda que los divorcios son costosos, desequilibran los presupuestos personales y empobrecen, en términos relativos,  a las familias (se pierden las economías de escala de vivir juntos). Por lo tanto no es baladí desde un punto de vista eminentemente económico evitarlos. Pero ¿hasta qué punto son evitables? La incertidumbre acerca del éxito de una pareja y familia es consustancial a ellas y a las relaciones entre las personas. Los conflictos que llevan a tomar la decisión de divorciarse están siempre latentes, y son de diversa índole: falta de comunicación, dejadez, rutinas, celos, infidelidades, etc. Sin embargo, como ya lo hemos discutido en los post anteriores (Cupido también usa calculadora y Cupido también juega al ajedrez) la anticipación, la ganancia de ciertos grados de certidumbre ante la mayor información acerca de la persona que tenemos a nuestro lado, más la posibilidad de tomar una decisión de alta complejidad como la elección de pareja de una manera estratégica, da coherencia a la figura del matchmaker, porque además de los costes de búsqueda de pareja están los costes de una mala elección, y aunque Cupido se equivoque una y mil veces, podemos  ayudarle siempre a encontrar el “first best” candidato.

Autor invitado: Cristian Gutiérrez Rojas, economista.

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Escrito por Verónica

Verónica

Fundadora y CEO de Alcanda Matchmaking. Nacida gata, no tardó mucho en dejar su Madrid natal para explorar el mundo, viajando y trabajando durante más de 25 años en cuatro continentes. Viajera incansable, descubridora de mil mundos y reveladora de deseos. Romántica empedernida. Enamorada. Luchadora infatigable, empeñada en ayudar a los demás a encontrar el amor a través de su empresa.

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