septiembre 2015

Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre: una relación fuera de lo común

Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre para Alcanda Matchmaking Blog

A Simone y Jean-Paul les unía su común interés por la filosofía, los problemas sociales y la libertad: Se admiraban recíprocamente, ambos fueron los dos estudiantes más brillantes de su promoción universitaria. A ella le fascinaba la originalidad del pensamiento de él y lo aceptaba como era. Sartre la admiraba por el talento, por su belleza y capacidad de trabajo, por su laboriosidad se refería a ella como “el castor”.

Simone de Beauvoir nació en París un 9 de enero de 1908 en el seno de una familia acomodada. Tras la Primera Guerra Mundial, la economía familiar se vio afectada repercutiendo en las relaciones entre sus padres que se fueron deteriorando poco a poco, marcando así las ideas políticas feministas de Simone.

Fue una magnífica estudiante y con tan sólo 15 años de edad tenía claro que quería dedicar su vida a escribir. Fue escritora, profesora y filósofa. Escribió novelas, ensayos, biografías y monográficos sobre temas políticos, sociales y filosóficos. Su pensamiento se enmarca dentro del existencialismo y algunas obras, como El segundo sexo, se consideran elementos fundacionales del feminismo. Obtuvo los premios Goncourt y el Premio Austríaco de Literatura Europea.

Jean-Paul Charles Aymard Sartre nació en París un 21 de junio de 1905 y conocido comúnmente como Jean-Paul Sartre. Fue huérfano de padre, criado por su madre y abuelo quien le introdujo en el mundo de las matemáticas y literatura clásica. Estudió en París en la “elitista” École Normale Supérieure, graduándose en 1929 con un Doctorado en Filosofía. Fue durante sus estudios cuando conoció a Simone de Beauvoir y a Raymond Aron. Sartre y de Beauvoir se volvieron compañeros inseparables durante el resto de sus vidas.

Sartre fue un filósofo, escritor, novelista, dramaturgo, activista político, biógrafo y crítico literario francés, exponente del existencialismo y del marxismo humanista. Fue el décimo escritor francés seleccionado como Premio Nobel de Literatura, en 1964, pero lo rechazó explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por regla declinar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones.

Ambos decidieron unir sus vidas, pero en un amor libre porque ni Simone ni Sartre aceptaban el matrimonio. “Sartre —asegura Simone— no tenía la vocación de la monogamia; le gustaba estar en compañía de las mujeres, a las que encontraba menos cómicas que los hombres; no comprendía, a los veintitrés años, el renunciar para siempre a su seductora diversidad.” De todos modos ella lo amaba y lo aceptaba como era. El propuso la fórmula de su relación: “Entre nosotros se trata de un amor necesario, pero conviene que también conozcamos amores contingentes.” Ambos cumplieron este pacto filosófico: él tuvo muchos amores contingentes y ella, no tantos. Sartre declaró que su relación con Simone era la “única necesaria”, mientras que todas las demás relaciones eran “contingentes”, Por su parte, Simone de Beauvoir escribió que “todo el tiempo que pasaba separada de Sartre le parecía tiempo perdido”.

Incluso llegaron a firmar un contrato por dos años, en el que acuerdan que vivirían juntos durante ese período lo más íntimamente que ambos pudieran soportar. Después se separarían para reemprender, durante un tiempo “más o menos” largo, una vida “más o menos” en común. Además se comprometían a contarse absolutamente todo.

Beauvoir, incluyó en sus relaciones amorosas a algunas de sus alumnas, como Bianca Bienenfeld, a quien conoció cuando ésta tenía 16 años y que también estuvo con Sartre, a Nathalie Sorokin, hija de una señora divorciada que armó un escándalo con la policía, y a Silvie Le Bon, a la que declaró su heredera. Y llama la atención la larga relación de Sartre con las dos hermanas Kosakiewicz, de origen ruso, primero con Olga y luego con Wanda. Se cuenta que siempre las mantuvo, lo cierto es que Sartre les conseguía papeles en sus obras de teatro.

Durante toda su existencia, Sartre mantuvo romances con mujeres cada vez más jóvenes. Beauvoir lo admitía como una incapacidad para aceptar la edad adulta. Mientras, ella mantenía esporádicas relaciones con otros hombres y otras mujeres, algunas de las cuales eran a la vez amantes de Sartre.

En 1980 Sartre muere a causa de un edema pulmonar. “Su muerte nos separa. Mi muerte nos volverá a reunir. Mejor así: ya es hermoso que nuestras vidas hayan encajado durante tanto tiempo”, dijo Simone. Al poco tiempo, Beauvoir enfermó seriamente de neumonía y murió en 1986 a los 78 años de edad. Ambos están enterrados en una tumba común en el cementerio de Montparnasse.

En la década de los cincuenta, la pareja adoptó la costumbre de pasar los meses de septiembre y octubre en Roma.

———————

¿Aún single? ¿Te gustaría tener pareja estable pero no tienes tiempo para buscarla? En Alcanda Matchmaking podemos ayudarte! Regístrate gratis hoy mismo en www.alcandamatchmaking.com/afiliate para poder conocer a alguno de nuestros exclusivos clientes  y/o síguenos en nuestras redes sociales en Facebook, LinkedIn y Twitter para estar al corriente de la actualidad en temas de amor, pasión,  relación de parejas así como nuestra opinión sobre parejas históricas, películas y libros románticos. 

Leer más →

Amor e inteligencia

Amor e inteligencia para ALcanda Matchmaking Blog

¿Por qué a las personas con mayor inteligencia les cuesta más encontrar pareja?

“Personas inteligentes, y a la vez felices, es la cosa mas rara que he visto.” – Ernest Hemingway, escritor y Premio Nobel de Literatura (1899-1961)

La gente inteligente, cuando está creciendo, dedica más tiempo a los logros profesionales que a relacionarse con los demás. Los niños inteligentes vienen normalmente de familias inteligentes. Y las familias inteligentes están normalmente orientadas al éxito, a conseguir excelentes calificaciones, entrar en las mejores universidades, ganar todos los premios posibles en su campo, compaginar estudios con clases de música, arte y deportes, en definitiva, a ser personas “bien formadas”… Así que, lo que habitualmente ocurre, es que el intelecto acaba haciéndose cargo del área emocional, mucho más débil y vulnerable que el del resto de los mortales.

El Dr. Alex Benzer en su libro “The Tao of Dating”, hace referencia a que las personas con un Coeficiente Intelectual alto tienen muchas probabilidades de tener una inteligencia emocional baja. Se trata de la disincronía afectiva – intelectual. Es decir, que el desarrollo no se produce a la misma velocidad en el área afectiva y en el área intelectual. La mayoría de universitarios con calificaciones de excelencia, salen un poco cojos en este aspecto, que suena mucho mejor que “torpes sociales”. El tiempo empleado en estudiar, hacer los deberes y practicar violín es un tiempo que no emplean en hacer otras cosas —como perseguir chicos o chicas, lo que resulta ser algo bastante práctico a la hora de convertirse en un humano “bien formado”.

Las personas inteligentes creen que sus logros les harán merecedores de amor. Piensan que si trabajan duro, consiguen buenos resultados (o, en caso de tipos realmente inteligentes, consiguen buenos resultados incluso sin trabajo duro) y los buenos resultados significan reconocimiento, caricias, refuerzo positivo, respecto por parte de los colegas, amor de los padres… así que, por lógica, todo debería funcionar igual en el terreno del juego romántico. Pero, desgraciadamente para ellos, el éxito romántico no tiene nada que ver con la “joyería mental” sino en cómo hacer sentir a la otra persona para ganarse el amor y el deseo.

Las personas más inteligentes buscan a personas también inteligentes con quien relacionarse, simplemente porque de otro modo se aburrirían. Y si van a pasar mucho tiempo con alguien, la inteligencia en una pareja es más bien un requisito. Suelen descartar a la mayoría de personas como potenciales parejas, es decir, excluyen automáticamente un escalofriante 95% de la población mundial. Pero, por suerte, el mundo es muy grande, así que aún les queda el 5% restante. Incluso si sólo el 1% de esas personas fueran solteras, suficientemente atractivas, suficientemente cercanas y suficientemente “cool” para las personas inteligentes, este porcentaje representa más de un millón de personas con las que pueden congeniar ahí fuera. Lamentablemente para ellos, esto significa un ratio de una persona por cada cinco mil. Y si viven en una ciudad pequeña, podría haber sólo un puñado de personas que cumplan todos sus estrictos requisitos.

La gente inteligente suele tener una mayor percepción de la realidad que la gente común. De ahí que generalmente se diga que la ignorancia es felicidad. Les acompaña siempre la sensación de ser diferentes. Se ponen el listón muy alto y demandan mucho de sí mismos. Mientras la gente inteligente se pasa la vida teniendo crisis existenciales, meditando sobre su significado, la gente que no tiene cuan alto grado de inteligencia se la pasa de juerga, viendo el futbol u otros deportes pero sobre todo, “ligando”.

El propósito de una relación es poner en práctica el Amor. Ninguna pareja será nunca 100% perfecta, así que el éxito se alcanzará aprendiendo a apreciar a la gente por lo que tienen que ofrecer, no por lo que no tienen.

Cuando se abre el corazón al Amor, se puede hallar plenitud en distintas formas —como el día que se prueba una comida nueva o se viaja a un lugar con una cultura diferente y se encuentra sorprendentemente maravillado al ampliar el horizonte de los placeres. Teniendo en cuenta eso se podría decir que, al Amor, hay que enfrentarse de forma despreocupada.

“El amor eterno es de inteligentes. Saber que no habrá puñalada trapera es la norma, la lealtad es vital. Esta es la clave neuronal del Amor eterno, la que mantiene el estado funcional activo y bloquea cualquier cosa que le sea contraria, y por tanto les pueda herir. Es una calidad de estado mental. Si se entiende, no cabe otra posibilidad que amar al otro; en cambio, querer acostarse con otra persona, no es Amor. Amor es compromiso y cerebralmente está en el cerebro truhán. Uno no se enamora de una persona por su aspecto físico, uno se enamora de su cerebro, porque con él se interactúa y se avanza, con el cuerpo no. Para las personas inteligentes, Amar es cerebralmente un baile y hay que bailar con el que pueda danzar con el cerebro. Amar es bailar, no hacer gimnasia. Encontrar eso es muy difícil; hallarlo es un tesoro.” – Dr. Rodolfo Llinás.

Así que, inteligentes, no desesperéis pues al final sólo se trata de ser un poco flexibles pero selectivos y en Alcanda Matchmaking podemos buscar personas afines a ti con las que poder “bailar” dentro de ese 1% restante.

———————

¿Aún single? ¿Te gustaría tener pareja estable pero no tienes tiempo para buscarla? En Alcanda Matchmaking podemos ayudarte! Regístrate gratis hoy mismo en www.alcandamatchmaking.com/afiliate para poder conocer a alguno de nuestros exclusivos clientes  y/o síguenos en nuestras redes sociales en Facebook, LinkedIn y Twitter para estar al corriente de la actualidad en temas de amor, pasión,  relación de parejas así como nuestra opinión sobre parejas históricas, películas y libros románticos. 

Leer más →