abril 9, 2017

Cupido también usa calculadora…

Dollar + red heart image para Alcanda Matchmaking Blog

Análisis económico sobre cómo reducir el coste de búsqueda de pareja en el mercado del amor, un mercado imperfecto.

La economía es una ciencia social que cada día se adentra más en campos y dimensiones de la actividad humana. En este sentido, el tema del amor y la búsqueda de pareja no escapan a los tentáculos de la racionalidad económica y de las leyes de la oferta y la demanda.

Muchos economistas han escrito acerca de los beneficios económicos del matrimonio y la pareja estable desde un punto de vista eminentemente económico como el Premio Nobel de Economía Gary Becker. En este artículo sin embargo, hago referencia a la racionalidad económica del amor, y a cómo la búsqueda de pareja puede entenderse, desde un punto de vista económico, como la toma de decisiones que puede resultar muy costosa en un mercado de alta incertidumbre.

Tanto hombres como mujeres buscan su “primer mejor” (first best) candidato poniéndose ellos mismos un alto precio de oferta, ya sea expresado en términos monetarios (citas, regalos, nivel de vida) como no monetarios (el sólo hecho de estar en el momento y lugar adecuado);  y por el lado de la demanda la cosa tampoco está muy clara: si bien hay factores observables como el atractivo físico o el éxito profesional, existen muchos factores no observables que son fundamentales en el éxito de una buena relación de pareja: intereses comunes, desempeño sexual, hábitos, objetivos de vida, etc. En otras palabras, la incertidumbre se refleja en la limitadísima información de la que disponemos acerca de ese posible candidato o candidata ideal. Más allá de su atractivo físico, en una primera cita ¿qué sabemos realmente de él o de ella? Es decir, la complejidad de este mercado es evidente: altas asimetrías de información, tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda,  lo cual hace que la “posibilidad de éxito” se acote de manera considerable.

Dadas las características anteriores, podemos describir a la búsqueda del amor como una situación de mercado imperfecto: la simple disposición a dar y recibir amor no son suficientes para lograr un encuentro óptimo y, menos aún, un equilibrio estable de larga duración (matrimonio, o convivencia en pareja, feliz). La disyuntiva es evidente y por tanto, tenemos dos opciones: (1) o bajamos nuestro precio de oferta  y nos conformamos con menos, nuestro “segundo mejor” (second best); (2) o asumimos el alto coste de equivocarnos en la búsqueda de la pareja ideal (partiendo por el coste alternativo o de oportunidad, es decir, el tiempo perdido).

Pero existe una tercera opción: (3) que facilitemos que aquellos factores no monetarios (y no observables) en la fijación de nuestro precio de oferta se reduzcan considerablemente, sin reducir en demasía nuestro primer precio, y a la vez, que logremos obtener información adicional acerca de los factores no observables de la demanda, lo que resultaría en una mejor búsqueda  a un menor coste.

Desde este punto de vista, la entrada en escena de un “tercero” que ejerza de  “facilitador” del mercado, dando información, sincerando costes y afinando precios, surge como un mecanismo no tradicional que permitiría alcanzar equilibrios óptimos y vaciar mercados, es decir, más y mejores parejas. Y es que Cupido también usa la calculadora.

Una primera cita romántica obtenida a partir de un cruce en un típico sitio web de citas, que incluya cena, copas, costes por desplazamientos, etc. cuesta en promedio 150 euros,  independiente de quien pague. Considerando que se busca activamente pareja en estos medios, digamos una cita a la semana, nos llevaría a un coste promedio mensual de 600 euros, 3.600 euros en 6 meses de búsqueda activa, considerando solamente los costes monetarios. Pero como mencionamos previamente, en este mercado el coste más importante no es el monetario, sino el coste de oportunidad, el coste de perder la posibilidad de no encontrar a la persona deseada, que en ciertos momentos de nuestra vida puede convertirse en un bien “insustituible”, o con muy pocos sustitutos.

Esa tercera opción o “facilitador”, cuyo rol es corregir el mercado imperfecto del amor, es el matchmaker, como se conoce en  países de Norteamérica y norte del Europa,  figura profesional en la que se  deposita la confianza para la búsqueda del “primer mejor”.

Alcanda Matchmaking surge en España como esa tercera opción,  con una metodología propia similar a la de los Head-hunters (selección de ejecutivos) con el fin de lograr el máximo de emparejamientos “felices” posibles al menor coste.

Autor invitado: Cristian Gutiérrez Rojas, economista.

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