marzo 2017

¡Bésame!

Bésame!

Besar: dícese del acto de presionar los labios contra la superficie de algo (generalmente en algún lugar de la piel de otra persona) como una expresión social de afecto, de saludo, de respeto o de amor. Y es justamente ese beso, el beso de amor, el beso pasional el que más nos gusta porque esta manifestación de amor provoca una serie de reacciones en el cuerpo muy beneficiosas para la salud y el corazón.

Un beso apasionado provoca una verdadera revolución en el cuerpo: quema de 3 a 12 calorías; pone en movimiento 12 músculos de los labios y otros 17 de la lengua; y hace que las pulsaciones cardíacas pasen de 70 a 140 por minuto; y ¿por qué no decirlo? es el mejor medio para excitar a las mujeres.

Además, desata una serie de procesos químicos: aumenta la secreción de dopamina (que da bienestar) y de testosterona (asociada al deseo sexual); libera adrenalina y noradrenalina, que aceleran la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y también oxitocina, que afianza la relación.

Este impulso, ya convertido en una convención social, se desarrolló gradualmente en el mundo y hoy forma parte distintiva de las costumbres de muchos pueblos, que lo fueron adoptando según sus creencias y necesidades, dándole interpretaciones diversas.

Los esquimales, por ejemplo, se besan frotándose la nariz, lo que seguramente se relaciona con el ambiente en el que viven: es una forma de darle calor a esa zona de la cara.

Los rusos besan en la boca a sus hijos; los americanos y los argentinos se saludan con un solo beso en la mejilla; los europeos lo hacen a ambos lados de la cara excepto algunos como los suizos y los belgas que se dan tres besos.

Su universalidad obliga a pensar que la costumbre pudo nacer del impulso de succión del bebé, de las tendencias canibalísticas (el famoso chupetón), o de la costumbre tribal primitiva de olfatearse y olerse, costumbre que sigue practicándose en Tailandia y la cual tuve el placer de experimentar en primera persona a lo largo de los 7 años que viví allí.

Pero lo cierto es que un buen beso te remueve por dentro, te altera el ritmo cardíaco y algunos los recuerdas durante el resto de tu vida. Como le paso a mi queridísima amiga Margaux quien conoció a un americano en la India un 14 de febrero, se dieron uno de los besos mas bellos de toda su vida (palabras de ella), y cuando se volvieron a encontrar 10 años más tarde en Tailandia,  él le dijo “I’ve come here because of a kiss “.

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¿Amor o ambición?

Dulce pájaro de juventud para Alcanda Matchmaking Blog

Reseña de la espectacular película “Dulce pájaro de juventud”. Título original: ”Sweet Bird of Youth” de Richard Brooks (1962)

RESUMEN

Chance Wayne (Paul Newman) regresa a su ciudad natal. Acompaña a una estrella del cine venida a menos (Geraldine Page). Chance  quiere mostrar a todos que ha triunfado; pretende, además, recuperar a su antigua novia. Pero el padre de esta, un poderoso magnate del lugar, no lo entiende de ese modo.

COMENTARIO

Paul Newman increíble, entre encantador, fanfarrón e ingenuo, con una sonrisa que desarma. Es un gigoló, como le confiesa a Alexandra del Lago, la exestrella con la que aparece en su ciudad natal.

La mentalidad winner/looser, querer llegar a la cima para triunfar a los ojos de todos. Chance vive en ese sueño, en esa ilusión. “El fracaso es la enfermedad más contagiosa”, le dice a su novia, que intenta convencerle de que se quite esa fantasía de encima.

Como en la mayoría de las obras de Tenessee Williams, aparecen los temas clave: ambición (la de Finley, la de Chance, la de Alexandra), crueldad (la del cacique Finley, que pretende someter a todo el pueblo), el miedo al fracaso (Chance, Alexandra), el amor frustrado (Chance, su novia Heavenly), la mediocridad (la del hijo de Finley, la del propio Finley, por muy poderoso que sea), populismo (el de Finley), venganza (la que Finley y sus secuaces se toman contra Chance), la mercantilización de las relaciones humanas (Chance “usa” a Alexandra, Finley “usa” a su hija, Alexandra “necesita a Chance”)… y todo esto mezclado con alcohol y drogas.

Todas estas facetas de la vida arriba mencionadas desgastan (y conducen a la destrucción o autodestrucción). Frente a esta avalancha, solo el amor sencillo, liviano, que no busca más que la compañía y el apoyo de la otra persona, crece y nos hace crecer. Por cursi que suene, el amor como aspiración, como luz, nunca desaparece

Escena indeleble: Alexandra del Lago hablando con el productor Walter. Chance, impaciente al lado, suplica que hable a Walter de él, de la nueva promesa que ha conocido.

Frase memorable: Alexandra le pide un cigarro (no un porro, como los que fuma también):

Quiero un cigarrillo… No, de los normales, de los que sólo dan cáncer. 

 

Autora: Francesca Galimberti Prince @AmarantaF

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