abril 2014

El amor incondicional

Indio Hopi para Alcanda Matchmaking

 

 

 

 

 

 

CLAVES DE LOS HERMANOS HOPI PARA VIVIR EN EL AMOR INCONDICIONAL

Eres único, diferente de todos los otros. Sin reserva ni duda, permito que estés en el mundo como eres, sin un pensamiento o palabra de juicio… No veo error alguno en las cosas que puedas decir, ni hacer, sentir y creer porque entiendo que te estás honrando a ti mismo al ser y hacer lo que es verdad para ti. No puedo recorrer la vida con tus ojos ni verla a través de tu corazón. No he estado donde tú has estado, ni experimentado lo que has experimentado, viendo la vida desde tu perspectiva única.

Te aprecio exactamente como eres, siendo tu propia y singular chispa de la Conciencia  Infinita, buscando encontrar tu propia forma individual de relacionarte con el mundo. Sin reserva ni duda, te permito cada elección para que aprendas de la forma que te parezca apropiada. Es vital que seas tu propia persona y no alguien que yo, u otros, piensen que “deberías” ser.

En la medida de mi capacidad, sin denigrarme o ponerme en un compromiso, te apoyaré en eso. No puedo saber lo que es lo mejor para ti, lo que es verdad para ti o lo que necesitas, porque no sé lo que has elegido aprender, cómo has elegido aprenderlo, con quien o en qué periodo de tiempo. Solo tú puedes sentir tu excitación interna y escuchar tu voz interna – yo sólo tengo la mía.

Reconozco que, aunque sean diferentes entre sí, todas las maneras de percibir y experimentar las diferentes facetas de nuestro mundo, son válidas. Sin reserva ni duda admito las elecciones que hagas en cada momento.

No emito juicio sobre esto porque es imprescindible que honre tu derecho a tu evolución individual, porque esto da poder a ese derecho para mí y para todos los otros. A aquellos que elegirían un camino que no puedo andar, o que no andaría, y aunque puede que elija no añadir mi poder y mi energía a ese camino, nunca te negaré el regalo de amor que Dios me ha concedido para toda la creación.

Como te amo, así seré amado. Así como siembro, recogeré.

Sin reserva ni duda, te permito el derecho universal de libre albedrío para andar tu propio camino, creando etapas o manteniéndote quieto cuando sientas que es apropiado para ti. No puedo ver siempre el cuadro más grande del Orden Divino y así no emitiré juicio sobre si tus pasos son grandes o pequeños, ligeros o pesados, o conduzcan hacia arriba o hacia abajo, porque esto sólo sería mi punto de vista.

Aunque vea que no haces nada y juzgue que esto es indigno, yo reconozco que puede que seas el que traiga una gran sanación al permanecer en calma, bendecido por la Luz de Dios. Porque es el derecho inalienable de toda vida el elegir su propia evolución, y sin reserva ni duda reconozco tu derecho a determinar tu propio futuro.

Con humildad, me postro ante la comprensión de que el camino que veo es mejor para mí, no significa que sea también correcto para ti, que lo que yo creo no es necesariamente verdad para ti.

Sé que eres guiado como yo lo soy, siguiendo tu entusiasmo interno por conocer tu propio camino. Sé que las muchas razas, religiones, costumbres, nacionalidades y creencias en nuestro mundo nos traen una gran riqueza y nos procuran los beneficios y enseñanzas de tal diversidad. Sé que cada uno de nosotros aprende en nuestra manera única para devolver ese amor y sabiduría al TODO.

Entiendo que si sólo hubiese una forma de hacer algo, sólo necesitaría haber una persona. Apreciaré tu luz interna única te comportes o no dé la manera en la que considero que deberías, aunque creas en cosas que yo no creo. Entiendo que eres verdaderamente mi hermano y mi hermana, aunque puede que hayas nacido en un lugar diferente y creas en diferentes ideales.

Pareja indios Hopi para Alcanda Matchmaking

El amor que siento es por absolutamente todo lo que ES.

Sé que cada cosa viva es una parte de una conciencia, y siento un amor profundo por cada persona, animal, árbol, piedra y flor, por cada pájaro, río y océano y por todo lo que es en el mundo.

Vivo mi vida en servicio amoroso, siendo el mejor yo que pueda, haciéndome más sabio en la perfección de la Verdad Divina, haciéndome más feliz, más sano, y cada vez más abundante y gozoso.

Aunque a lo largo del camino puede que me gustes, sienta indiferencia por vos, o me disgustes, no voy a dejar de amarte, de honrar tu singularidad y de permitirte ser tú.

Esta es la clave para conseguir la paz y la armonía en nuestras vidas y en la Tierra, es la clave del amor incondicional.

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Balbuceo

Enrique Banchs para Alcanda Matchmaking

Triste está la casa nuestra,
triste, desde que te has ido.
Todavía queda un poco
de tu calor en el nido.

Yo también estoy un poco
triste desde que te has ido;
pero sé que alguna tarde
llegarás de nuevo al nido.

¡Si supieras cuánto, cuánto
la casa y yo te queremos!
Algún día cuando vuelvas
verás cuánto te queremos.

Nunca podría decirte
todo lo que te queremos:
es como un montón de estrellas
todo lo que te queremos.

Si tú no volvieras nunca,
más vale que yo me muera…;
pero siento que no quieres,
no quieres que yo me muera.

Bien querida que te fuiste,
¿no es cierto que volverás?
para que no estemos tristes
¿no es cierto que volverás?

Autor: Enrique Banchs (1888 – 1968)

Enrique Banchs nació en Buenos Aires en 1888. Trabajó como periodista en distintas publicaciones de la Ciudad de Buenos Aires y ocupó diversos cargos en el Consejo Nacional de Educación. En 1941 ingresó en la Academia Argentina de Letras y en 1958 recibió el Premio Vaccaro, cuyo importe donó al Hospital de Niños y a la Sociedad Argentina de Escritores. En 1958 definió de esta manera a la poesía: “Es la intimidad de la realidad. La poesía es indiferente a la grandeza de las obras materiales del hombre, a los accidentes históricos, a todas las instituciones y a todos los móviles sociales que arrastran los cotidianos afanes”. Su obra, atemporal, refleja la armonía entre el sentimiento y la razón. Banchs se mantuvo siempre al margen de las publicaciones para vivir en su propio mundo. Su producción literaria se reduce a cuatro libros publicados en su juventud, Las barcas (1907), El libro de los elogios (1908), El cascabel del halcón (1909) y La urna (1911). Murió en Buenos Aires el 6 de Junio de 1968.

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